Primera cena de comida armenio-española en nuestro apartamento. Consistió en tortilla de patatas por la parte española y en barbeque por la parte armenia. La tortilla de patatas la conocéis todos así que me voy a parar un rato en explicar en que consiste la otra parte. Se colocan los pedazos de carne de vacuno en los respectivos pinchos y se hacen como otra carne cualquiera. El secreto está en la variedad de especies con las que la mezclan antes de asarla. Una vez hecha la carne ponen pan armenio en una fuente profunda, este pan es de una masa fina pero consistente y se presenta en tiras de una anchura de unos 40cm. Tras poner unas cuantas tiras unas encima de otras en el fondo de la fuente se añaden los trozos de carne encima. ¿Cubiertos?, no son necesarios. Te acercas, cortas un pedazo de pan generoso con las manos, lo coges a modo de pinza sobre el pedazo de carne que elijas, te lo llevas a la boca modo bocadillo y booooooom!! Explosión de sabor que, ya me gustaría, pero no puedo describirla con palabras, solo puedo decir que es exquisito. Los que mas me conocéis sabéis lo que disfruto con la comida, buena, así que mi cara os la podéis imaginar con facilidad. Estos fueron nuestros invitados:
Antes de empezar a comer uno de los momentos mas emocionantes que he tenido desde mi llegada. Cada uno con la bebida que le gusta alzó su "copa" al cielo y todos a la vez gritaron: ¡SALUD! Fue como sentirme en casa, a lo mejor os parece una tontería pero para mi fue realmente emocionante escuchar a tanta gente brindando por mi y en español, eso sí, el salud sonó algo diferente pero no importaba, a mi me llegó muy adentro.
Tras la comida todo el mundo contento, pues entre bocado y bocado se intercalaba algún que otro chupito de vodka, sorbo de vino o botellín de cerveza. Muchas conversaciones interesantes durante la noche pues ya me voy desenvolviendo con mas soltura con la lengua, entiendo y puedo hablar algo mejor. No se alargó mucho la fiesta pues no se debe molestar a los vecinos a eso de las 2am, incluso vino la policía, pero fueron muy educados. Estos son los últimos que quedamos. Ya sin alcohol y sin música, eso sí, con la barriga bien llena de comida Armenio-Española.
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